He pospuesto escribir a cerca de ti ya varias muchas estaciones, Flor de loto. Tal vez a la espera que florezcas al término de alguna primavera, o por la angustia de pensar que nunca atravesarás esa tensión superficial del estanque que te alberga, y nunca te llegue a conocer. Había leído ya que podías tardar siglos en emerger, pero no había estimado la magnitud de la espera. Déjame intentar entenderte un poco mi Flor... Sigues en el fondo, asfixiada por el fango? O ya pudiste si quiera germinar, sacudiéndote un poco ese lodo? Dime si vas a medio camino de llegar o de empezar? Te ha tocado el estanque más profundo, o eres tú quien se ha estancado? Cuéntame Flor, si es que ya no te quedan fuerzas para ascender, o si ya estás próxima a la superficie?
Me pregunto de qué color serás... imagino tu aroma impregnando el lugar cuando tus pétalos te descubran, fantaseo con los ojos que te miren tan bella y alucinante, y esbozo la luz que traerás a quién te pueda contemplar. Me conmueve pensar que te puedan ver tan radiante reposando sobre la superficie, ignorando lo turbio que hay tras tu trayectoria. Crece Flor de loto, que bajo el agua no ven más allá del lodo que te cubre, porque son lodo. Crece Flor de loto, que afuera el sol alumbra directo, y su calor te abriga. Crece, que el último día de la primavera aún te espera, o tal vez el día más soleado de verano, o quizá el más gélido de invierno. Pero crece, porque hay que crecer. Crece Flor de loto.

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