miércoles, 11 de marzo de 2020

Dualidad


He seguido tus pasos sin darme cuenta, cuando miro hacia adentro y no hay más que vacío, te veo en mí o me veo en ti, ya ni sé, ni cómo llegué aquí, ni quién soy, ni porqué y mucho menos para qué, es el no sé que te invadía a las madrugadas, la manera más veraz de explicarlo y mordaz a su vez, un espacio de la nada, con causa que se conoce y a su vez no, tal como la consecuencia, tal como la solución, que nos conduce a buscar un refugio, un escape; ahora lo entiendo, ha de ser reconfortante tener a quien acudir, para tener siquiera un intento fallido de aportar un poco a esa nada... salvo que a mí solo me ha quedado el papel... sintiéndome en el cuerpo que un día estaba recostado en suelo, mirando al techo, llorando sin saber porqué, o tal vez sí, con unas ganas inmensas de nada... de la absoluta nada, preguntándome si será cierto que uno se convierte en aquello que más odia. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario