El ironismo de la vida y del amor siempre tomando el antagonismo en el camino de la felicidad. Fuiste el triste ironismo de un corazón dispuesto a entregarlo todo, de un alma en pena buscando compañía, de una hoja en blanco, de un par de brazos abiertos, de tiempo valioso, de los pensamientos más puros, de sueños cuerdos, del suspiro sin dueño, del anhelo de amar. Me diste el antónimo a todo. El irónico perfecto. Y el ciclo interminable de convertirse en el antagónico de otros ojos, la adopción del personaje que inmerecidamente te dañó. El final de la historia que solo se reanudará cuando dos negativos decidan ignorar su número irracional y se unan para dar un positivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario